In re Maguire, 57 Cal. 604 (1881). People v. Jemnez, 49 Cal. App. 2d Supp. 739 (1942). Sail’er Inn, Inc. v. Kirby, 5 Cal.3d 1 (1971).
En 1880, San Francisco aprobó una ley que prohibía a las mujeres trabajar en cualquier “sótano de baile, bar o en cualquier lugar donde… se utilicen o vendan bebidas alcohólicas.” La creencia era que “tal empleo de una mujer era de una tendencia viciosa y perjudicial para la sana moralidad pública.” Y así, Mary Maguire fue arrestada por trabajar en un “bar donde se vendían bebidas alcohólicas.”
Sin embargo, la Sección 18, Artículo XX de la Constitución de California establecía que: “Ninguna persona será descalificada de… ejercer cualquier… profesión lícita a causa de su sexo.” Y así, la Corte Suprema de California ordenó la liberación de Mary, declarando inconstitucional la ley de San Francisco.
PERO, en un giro interesante de los acontecimientos, 61 años después, en People v. Jemnez, un tribunal de apelaciones sostuvo que In re Maguire ya no era una ley válida y que una ley que prohibía a las mujeres preparar bebidas era permitida. 49 Cal. App. 2d Supp. 739 (1942). Tal regulación (que lo hacía un crimen para una mujer que no fuera licencia del Alcohol Beverage Control Act o esposa de un licenciatario preparar bebidas) era necesaria porque tal empleo de mujeres “sería perjudicial para la sociedad.”
El tribunal conjeturó “que la legislatura bien podría haber concluido que sería una influencia insana sobre las propias mujeres, el público en general y sobre nuestros jóvenes, permitir a las mujeres actuar como bartenders.”
ENTONCES, 90 años después del caso de Mary Maguire, la Corte Suprema de California intervino nuevamente en este asunto. En 1971, los licenciatarios de licor desafiaron la disposición que hacía ilegal contratar a mujeres bartenders… ¡y ganaron! Sail’er Inn, Inc. v. Kirby, 5 Cal.3d 1 (1971). En aquel momento, las mujeres podían ser camareras de cócteles, pero no podían ser bartenders bajo la ley estatal existente. La Corte Suprema de California rechazó la “generalización peculiar y totalmente inaceptable de que las mujeres en bares, sin la restricción de un esposo o el riesgo de perder una licencia de licor, cometen actos impropios.” La Corte encontró que este “racional no es un interés estatal convincente porque es totalmente arbitrario y no tiene apoyo en la lógica o la experiencia.”
La Corte continuó rechazando preocupaciones “basadas en nociones de lo que es una actividad ‘femenina’ o adecuada para una mujer en nuestra sociedad, más que en cualquier efecto malo discernible de permitir que las mujeres trabajen detrás de esos ‘accesorios permanentemente fijados’ conocidos como bares. Tales nociones no pueden justificar la discriminación contra las mujeres en el empleo.”
Y así, por segunda vez en 100 años, la Corte Suprema de California encontró tales restricciones contra las mujeres ilegales. Esta vez, sosteniendo que violan los derechos de igualdad de protección de las mujeres bajo ambas constituciones estatal y federal.